A es para… Ana Comneno

De manera apropriada, comenzamos 2021 con la historia de la primera historiadora, Ana Comneno. Su obra, “La Alexíada”, es una de las fuentes primarias más importantes de la historia bizantina de los siglos XI y XII. Ana también estaba muy involucrada en la política y estuvo implicada en varios intentos de deponer a su hermano, Juan, y convertirse a sí misma en la emperadora. “La Alexíada” no es imparcial y sobrepasó los límites de lo que se definía la historia, lo que ha generado críticas hacia Anna, pero quizá sea eso lo que la hace tan importante a ella y a su obra.

Un mosaico de Ana Comnena con atuendo regio
Ana Comneno

Ana nació en 1083 en Constantinopla, la hija de Alejo I Comneno e Irene Ducaina. Era la mayor y por lo tanto la heredera, junto a su prometido, Constantino Ducas. Por desgracia para Ana, nació su hermano en 1087, quitándole a Ana de la línea de sucesión. 

A partir de 1090, Ana se fue a vivir con su futura suegra (María de Alania), como era costumbre en la época. Recibió una educación propia de una princesa y estudió matemáticas, filosofía, medicina y estrategia militar, entre muchas otras asignaturas. Según un experto en lo medieval, Niketas Choniates, Ana «se dedicaba ardientemente a la filosofía, era la reina de todas las ciencias, y se educaba en todos los campos». Incluso, supuestamente, se opuso a los deseos de sus padres y leyó poesía antigua como la “Odisea”, que se creía que era “insidiosa” para las mujeres debido al politeísmo. 

El tiempo de Ana con María de Alania probablemente fue formativo para ella, y las interpretaciones modernas de su vida sugieren que se inspiró en influencias femeninas en su vida. Ella habla muy bien de su abuela, Ana Dalaseno, en «La Alexíada», y su madre alentó sus ambiciones políticas.

Una de estas ambiciones era el trono bizantino. Constantino Ducas murió antes de la boda, por lo que Ana se casó con Nicéforo Brienio (el menor) en 1097, cuando ella tenía 14 años. Brienio, también un intelectual, tenía algún derecho al trono, por lo que Ana y su madre unieron fuerzas en un intento de persuadir a su padre de nombrar a Ana como su heredera. Su intento, lamentablemente, fracasó.

Sin embargo, Alejo tenía cariño por su hija. Conocía sus capacidades intelectuales y la nombró jefa de un hospital y orfanato con 10.000 camas que él mismo había construido en Constantinopla. Allí, Ana enseñó medicina y con el tiempo se expandió a otros hospitales. Era considerada una experta en gota y utilizó esta experiencia para tratar a su padre de esta enfermedad. Fue ella quien administró el tratamiento de Alejo en sus últimos días, pero, a pesar de sus mejores esfuerzos, murió en 1118.

…los malos generales se caracterizan por instigar
conscientemente a la guerra a los pueblos de su entorno cuando la
situación está en calma. La paz es el fin de todas las guerras.

Ana Comneno, en el Libro XII de la Alexíada, traducida por Emilio Díaz Rolando

A la muerte de su padre, Juan se convirtió en emperador. Ana y su madre conspiraron para derrocarle, pero el intento fracasó, ya que el marido de Ana permaneció leal a Juan. El plot fue descubierto y Ana se vio obligada a renunciar a sus propiedades. Ella y su marido fueron prohibidos de la corte.

Brienio murió en 1137 después de 40 años casados. Tuvieron cuatro niños. Ana, de 55 años, fue enviada a vivir en un convento dedicado al aprendizaje. Allí empezó a escribir «La Alexíada”, un relato de 15 volúmenes del reinado de su padre por el que pasaría a la historia. 

Un mapa antiguo de Asia Occidental con las áreas cubiertas por el Imperio Bizantino en púrpura. Constantinopla está señalizada en el centro.
Un mapa del Imperio Bizantino durante la dinastía Comneno

“La Alexíada” es el único texto histórico de la época que fue escrito por una mujer. Ella habría sido consciente de este hecho, y ha habido un debate significativo sobre si su género influyó o no en su escritura. La naturaleza más personal del libro apunta a que sí: Anna expresa niveles extremos de dolor por su padre, madre y marido a lo largo de todo el libro, que demuestran el lamento que se esperaba de las mujeres en ese momento. Sin embargo, también logra contar la historia del reinado de su padre con precisión y exactitud, demostrando que los lectores pueden confiar en su relato.

Su posición en la corte significaba que estaba al tanto de conversaciones y detalles que un historiador ordinario no habría sabido; además, su recuento de la Primera Cruzada es el único testamento bizantino disponible. Sus descripciones de la vestimenta, las batallas y el armamento también han resultado invaluables para los historiadores modernos. El libro fue escrito en griego y traducido por primera vez al inglés por Elizabeth Dawes, la primera mujer en obtener un doctorado en literatura de la Universidad de Londres.

Anna permaneció en el convento donde escribió «La Alexíada» hasta su muerte en algún momento de la década de 1150. Los historiadores hoy en día le deben mucho a Ana Comnena; sin ella y su obra, no entenderíamos tanto sobre la dinastía Comneno.

Fuentes:

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