Christine Jorgensen fue una pionera para las personas transgénero en los Estados Unidos. En 1952, se convirtió en una de las primeras personas en someterse a una cirugía de reasignación de sexo, convirtiéndose en una celebridad instantánea en Estados Unidos a su regreso al país. Abrió las puertas para que surgiera una nueva conversación sobre la identidad de género, y Jorgensen se consideró a sí misma como una ayuda para poner en marcha la “revolución sexual”, un movimiento que ocurrió tanto en los EE.UU. como en el resto del mundo desde los años 60 hasta los años 80. Fue un pilar del movimiento LGBT y sigue siendo una figura importante en la historia trans.
Jorgensen nació varón el 30 de mayo de 1926 en el Bronx (Nueva York). Dijo que creció en una familia unida y feliz, pero que desde pequeña, se sentía que estaba atrapada en el cuerpo equivocado. Odiaba su ropa de niño, preguntándose por qué no era como la de su hermana mayor, y sentía envidia más que interés por otras chicas.
Encontró una distracción de su lucha interna en la fotografía, que disfrutaba junto a su padre, un fotógrafo aficionado. Sin embargo, Jorgensen tuvo que dejar su interés a un lado cuando tenía 19 años en 1945, después de haber sido reclutada en el Ejército de los Estados Unidos.

Su paso por el ejército duró poco; era bastante pequeña y delgada por lo que terminó trabajando como dependiente en Fort Dix (Nueva Jersey) antes de ser licenciada en 1946. Durante su tiempo allí, Jorgensen oyó hablar de un médico danés llamado Christian Hamburger, que experimentaba con la terapia de género. Con la esperanza de que pudiera ayudarla, Jorgensen partió hacia Dinamarca, sin decir revelar a nadie sus verdaderas intenciones.
Con Hamburger, Jorsengen se sometió a terapia de sustitución hormonal (TSH) y en 1951 obtuvo un permiso especial del Ministro de Justicia danés para someterse a una serie de operaciones. Tras la primera, escribió a sus amigos:
«Como veis en las fotos adjuntas, tomadas justo antes de la operación, he cambiado mucho. Pero son los otros cambios los que son mucho más importantes. ¿Os acordáis de la persona tímida y miserable que partió de los Estados Unidos? Bueno, esa persona ya no existe y, como veis, estoy de muy buen humor».
Se sometió a una segunda operación aún en Copenhague y mientras se recuperaba en el hospital, su historia se hizo pública en los Estados Unidos. Titulares como “Bronx ‘Boy’ Is Now A Girl” empezaron a publicarse, marcando el comienzo de una ardua cobertura de prensa que duró muchos años.
Regresó a los EE.UU. en 1953 donde conoció un mar de periodistas. A pesar de que la familia real danesa estaba en el mismo vuelo, fue en gran medida ignorada en favor de Jorgensen. Recibió muy poca hostilidad y su familia apoyó su decisión. Su carrera también floreció, con contratos de Hollywood que llegaron, y fue nombrada Mujer del Año por la Sociedad Escandinava de Nueva York. Se ganó la vida cómoda a través de su circuito de clubes nocturnos, y también trabajó como conferencista, hablando de sus experiencias como mujer transgénero. Jorgensen se hizo conocida por su ingenio y encanto, y también fue sorprendentemente directa en su discurso, que sin duda contribuyó a su éxito.
La naturaleza cometió un error que yo he corregido, y ahora soy su hija.
Christine Jorgensen, en una carta a sus padres tras su transición
Sin embargo, las cosas no siempre fueron positivas para ella. En particular, el gobierno no estaba dispuesto a reconocerla plenamente como mujer. En 1959, se comprometió con Howard J. Knox, un mecanógrafo, pero se les denegó la licencia de matrimonio porque el certificado de nacimiento de Jorgensen la registraba como hombre. Supuestamente, Knox perdió su trabajo cuando se supo su compromiso.
Además, conforme el interés desapareció, la prensa empezó a escudriñarla y ella se convirtió en un tema de ridículo. Jorgensen no desconocía su precaria posición; hablando con el Washington Post en 1970, dijo: «A diferencia de otras mujeres, tuve que convertirme en súper femenina. No podía tener un solo rasgo masculino».

El problema de la feminidad es uno que suele surgir cuando se trata de Christine Jorgensen. Varias otras mujeres se hicieron el cambio de género más o menos al mismo tiempo que ella, pero ninguna de ellas alcanzó la misma aceptación o fama que Jorgensen. En particular, Delisa Newton, una mujer transgénero Negra que se hizo el cambio en los años 60, recibió muy poca atención en la prensa convencional, y solo entonces en los tabloides. Es muy claro que hay algo de racismo en esta distinción, y aún más con el caso de Laverne Peterson, una mujer transgénero asiática-americana, que fue retratada como una “enigma sexual” en lugar la “mujer natural” como Jorgensen había sido descrita.
Sin embargo, ni siquiera las mujeres transgéneros blancas alcanzaron al estrellato de Jorgensen. Una posible respuesta al porqué se revela en la forma en que representaba la feminidad. Desde el principio, Jorgensen se representó a sí misma como la ideal de femineidad de los años 50s: rubia, delgada, y blanca, era definitivamente una mujer. Se vinculó estrechamente a la respetabilidad de la clase media y dejó en claro sus opiniones negativas hacia la homosexualidad, citando un incidente de su juventud cuando sintió repugnancia cuando un hombre la hizo avances mientras todavía vivía como hombre. También se la fotografiaba a menudo realizando tareas domésticas, reafirmando los roles de género heteronormativos.
Para ser tomada en serio, Jorgensen tuvo que participar en la subyugación de otros que no encajaban en la norma. Ayudó a crear la idea del “buen transsexual”, aunque hay que decir que esto no es del todo culpa de Jorgensen y no debería usarse para desacreditarla.
Christine Jorgensen falleció de cáncer el 3 de mayo de 1989 a la edad de 62 años, a solo un mes de cumplir 63 años. Su historia sigue siendo, y con razón, una inspiración para las personas trans de todo el mundo.
Fuentes:
- Christine Jorgensen | Biography & Facts | Britannica
- Christine Jorgensen: 60 years of sex change ops – BBC News
- Christine Jorgensen – Quotes, Autobiography & Life – Biography
- Skidmore, Emily, ‘Constructing the «Good Transsexual»: Christine Jorgensen, Whiteness, and Heteronormativity in the Mid-Twentieth-Century Press’ [Construyendo el «Buen Transexual»: Christine Jorgensen, la blancura y la heteronormatividad en la prensa de mediados del siglo XX], Feminist Studies, 37.2 (2011), 270-300