Históricamente, el lesbianismo no ha sido perseguido legalmente en la medida en que la homosexualidad masculina lo ha hecho, aunque solo sea porque la ‘desviación sexual’ en las mujeres era simplemente impensable para el establecimiento mayormente encabezado por hombres. Sin embargo, las relaciones sáficas todavía estaban muy mal vistas, y también había muchos menos espacios sociales para las lesbianas (o cualquier wlw; woman-loving-woman, por sus señas en inglés) que para los hombres homosexuales.
El 21 de septiembre de 1955, Rosalie ‘Rose’ Bamberger y su pareja Rosemary Sliepen (ambas de clase trabajadora, y Rose era filipina) organizaron una reunión en su casa. Las invitadas eran otras tres parejas lesbianas, entre ellas Del Martin y Phyllis Lyon, que llevaban tres años juntas y deseaban conocer a otras lesbianas.
Rose y Rosemary propusieron formar un club social privado que sirviera como alternativa a los bares lésbicos, que con frecuencia sufrían acoso y redadas policiales. Sobre todo, las mujeres querían un espacio para bailar lejos del prejuicio, aunque desde el principio también se enfocaron en educar a un público más amplio sobre el lesbianismo y reducir su propia vergüenza interiorizada.
Así empezó el grupo Daughters of Bilitis (DOB; en español: Hijas de Bilitis). Se nombró por Bilitis, contemporánea ficticia de Safo creada por Pierre Louÿs, un poeta francés, y escogieron ‘Daughters’ para evocar, por ejemplo, las Hijas de la Revolución Estadounidense. Eligieron un nombre intencionalmente oscuro; muy pocos sabrían lo suficiente para conectar Bilitis con el lesbianismo, y si se les preguntara, Lyon escribió: “Siempre podríamos decir que pertenecemos a un club de poesía”.

Poco a poco comenzó a expandirse: en 1956 tuvo 15 miembros, aunque solo tres de las fundadoras (incluidas Martin y Lyon) todavía se incluyeron en esa cifra. Martin había sido elegido presidente y Lyon secretario, y ambos volcaron sus energías en el grupo, incluso usando sus fondos personales como medio para mantenerlo a flote.
Conforme crecía, Martin y Lyon tomaron medidas para hacer que el DOB fuera más oficial. A nivel material, diseñaron un broche para que los miembros lo llevaran, eligieron los colores del club y votaron un lema (Qui vive – en alerta). Además, en 1957, solicitaron el estatus de organización sin fines de lucro, con una descripción tan vaga que “podría haber sido una acta constitutiva para un club de crianza de gatos”, como recordó Lyon.
Con el tiempo, el DOB quiso convertirse en algo más que un espacio social. Comenzó a organizar foros públicos sobre la homosexualiad, con un enfoque específico en los derechos de las lesbianas. Esto fue radical para los años 50, ya que había una clara falta de información sobre la homosexualidad femenina.
Al reconocer que no podrían hacer completamente público el grupo, Martin y Lyon, ambas con experiencia en periodismo, decidieron empezar a publicar una revista mensual que distribuirían en la medida de lo posible. Se conoció como The Ladder, que se lanzó en octubre de 1956, y del que Lyon era la editora.
The Ladder fue la primera publicación lésbica distribuida a nivel nacional en los Estados Unidos, y también fue la primera en publicar estadísticas sobre las lesbianas, tras enviar encuestas a los lectores. El grupo dependía en gran medida de las donaciones para mantener la revista, y empleadas lesbianas de la tienda de letreros de Macy’s vinieron al rescate cuando el mimeógrafo del grupo se rompió. Las trabajadoras imprimían The Ladder antes o después de las horas laborales y varias veces escapaban por el pelo del jefe.
Sin embargo, parecía que Martin y Lyon querían evitar demasiado escándalo y radicalismo. Tendían a adoptar un enfoque conservador el DOB se acercó principalmente a mujeres blancas de clase media. Desaconsejaban cualquier actividad que hiciera que las lesbianas fueran visiblemente diferentes (por ejemplo, travestismo), y The Ladder evitaba temas políticos, prefiriendo poesía, ensayos personales y ficción, por ejemplo.
Se animó a los miembros a asimilarse en la cultura heterosexual en la medida de lo posible: el DOB se promocionaba como una “Organización de mujeres con el propósito de promover la integración del homosexual en la sociedad”. Esto, sin duda, contribuyó a las grietas que comenzaron a formarse.
También, el grupo carecía de miembros. A pesar de que se abrieran nuevas secciones en Nueva York, Los Ángeles, Chicago y Rhode Island, así como un grupo en Australia, nunca logró el mismo impulso que organizaciones de hombres homosexuales. La membresía aumentaba esporádicamente y luego volvía a caer, mientras que las finanzas disminuían constantemente.
La circulación de The Ladder alcanzó el pico a principios de la década de 1960 con alrededor de 500 copias, momento en el que el DOB tenía una membresía de aproximadamente 100 miembros.
Si alguna vez esperamos ganar nuestra batalla, debemos luchar. Primero, liberarnos del miedo, porque solo él es nuestro enemigo omnipresente.
‘The Ladder’, abril de 1961, vol. 5, número 7, pág. 21
En 1960, celebró una convención en San Francisco, a la que asistieron 200 mujeres, además de la policía que verificó si algún miembro del DOB llevaba pantalones. Ninguno lo era. Los asistentes escucharon a varios oradores, incluido un sacerdote que hizo una ‘diatriba’ en que insistió que las mujeres eran pecadoras. El DOB también otorgó premios a aliados masculinos (por ejemplo, miembros de la Mattachine Society) refiriéndose a ellos como Hijos de Bilitis. La convención se celebró cada dos años hasta 1968, la segunda de las cuales fue difundida por televisión en lo que probablemente fue la primera emisión estadounidense en cubrir el lesbianismo.
Sin embargo, a mediados de los años 60, la dirección del DOB comenzó a cambiar. Martin y Lyon perdieron el control y el liderazgo fue finalmente entregado a Rita Laporte y Barbara Grier, la última de las cuales también se convirtió en editora de The Ladder.

Bajo su liderazgo, el movimiento se volvió más militante, pasando de los derechos de las lesbianas a los derechos de la mujer. Los miembros comenzaron a sentir que tenían más en común con las mujeres heterosexuales que con los hombres homosexuales y sintieron que sus necesidades y preocupaciones no estaban siendo satisfechas por el movimiento homófilo. Las lesbianas más jóvenes, más atraídas por el radicalismo, comenzaron a unirse a organizaciones feministas, y la membresía de la DOB disminuyó, con menos de dos docenas de asistentes a la convención final en 1968.
El golpe final para el DOB fue la toma de poder por Laporte y Grier, en la que se apoderaron de la lista de suscripciones de The Ladder para comenzar a publicar de forma independiente como una revista de liberación de mujeres.
Muy poco después, Daughters of Bilitis disvolvió, aunque unas secciones lograron seguir adelante hasta 1995. The Ladder continuó hasta 1972 cuando se quedó sin dinero.
Sin embargo, a pesar de las dificultades, no cabe duda de que el DOB fue un movimiento muy influyente durante sus 14 años de vida. Era un recurso educativo que promovía la aceptación del lesbianismo, y era capaz de presionar por la comprensión en un momento en que su identidad se consideraba inaceptable.
Fuentes:
- The Daughters of Bilitis – LGBTQ+ Studies: A Resource Guide – Research Guides at Library of Congress (loc.gov)
- Daughters of Bilitis | American organization | Britannica
- Daughters of Bilitis (glbtqarchive.com)
- Martin, Del and Phyllis Lyon, ‘Daughters of Bilitis and the Ladder that Teetered’ [Hijas de Bilitis y la escalera que tambaleaba], Journal of Lesbian Studies, 5.3 (2001), 113-118