Nellie Bly: La vuelta al mundo en setenta y dos días

Cuando Jules Verne escribió su novela, La vuelta al mundo en ochenta días, pasarían diecisiete años antes de que alguien pensara en desafiar el historial ficticio de Phileas Fogg. En 1889, dos personas partieron para superar esta hazaña, ambas mujeres. Setenta y dos días después, Elizabeth Cochran, más conocida por su seudónimo de ‘Nellie Bly», regresó a Nueva Jersey, victoriosa, a pesar de todas las dudas de que una mujer pudiera completar una tarea tan ardua.

Nacida en Cochran (una pequeña ciudad de Pensilvania que lleva el nombre de su fundador, el padre de Bly) en 1864, Nellie Bly no era ajena a las dificultades. Su padre murió cuando ella tenía seis años y su padrastro se volvió abusivo por lo que la relación terminó en divorcio. Su padre no había escrito testamento y sin ese, los Cochran carecían de un derecho legal a la herencia familiar y tuvieron problemas financieros, así que Bly se vio obligada a abandonar la escuela y sus sueños de convertirse en maestra.

Pero no se rindió. A los dieciocho años, Bly tuvo un golpe de suerte cuando respondió a un artículo en el periódico Pittsburgh Dispatch que se tituló “Para qué sirven las chicas” (What Girls Are Good For). El artículo criticó a las mujeres que intentaban obtener una educación y sugirió que deberían ceñirse a las tareas domésticas. La respuesta ingeniosa de Bly impresionó tanto al editor, George Madden, que la publicó y le ofreció a Bly un puesto de trabajo. Su artículo posterior, “The Girl Puzzle”, la obtuvo un trabajo de tiempo completo.

Nellie Bly, photographed in her travel garb upon her return from her ground-breaking journey

Sin embargo, Bly era una mujer en lo que era —y, en cierta medida, sigue siendo— un campo dominado por los hombres. A las escritoras no se les concedía favor ni respeto y se esperaba que escribieran exclusivamente de “temas de mujeres”, eso es, la moda, la jardinería y el teatro.

Bly estaba decidida a ser tomada en serio y rechazó estas tareas; quería demostrar que las mujeres podían abordar temas serios tan bien como los hombres. Aparte de su viaje alrededor del mundo, su obra maestra fue un informe de su tiempo encubierta en una institución de salud mental para mujeres, durante el cual investigó la crueldad que sufrían allí las mujeres ahora escribiendo para el New York World

El informe fue un éxito. La exposición resultó en una reforma total del sistema, con la concesión de un millón de dólares al manicomio que había visitado. Bly era famosa. 

Parte de su fama se debía a su estilo único de periodismo. En lugar de ocultar su género, Bly lo destacó, asegurándose desde el principio de que la gente supiera que era mujer. Publicó titulares incluyeron “Intentando ser sirvienta: la extraña experiencia de Nellie Bly” (‘Trying to be Servant: Nellie Bly’s Strange Experience’). Creó su propia marca de sensacionalismo; la gente leía sus artículos por su nombre, pero nunca comprometía la precisión ni la intención de sus textos. Estaba comprometida a mejorar la sociedad, y eso es lo que hizo.

Para 1887, Bly se había establecido como pionera de lo que hoy se conoce como periodismo de investigación. Siguió haciéndose un nombre enfrentándose a las injusticias mundiales, por ejemplo las malas condiciones laborales de las mujeres de fábrica y el trato a los niños no deseados.

Sin embargo, su mayor éxito aún estaba por llegar. Después de leer la novela de Verne, Bly presentó la idea de viajar alrededor del mundo al editor del World. La respuesta fue típica de la época: no. Le dijeron a Bly que ella, como mujer, necesitaría un guardián y, además, llevaría demasiado equipaje para hacer cambios rápidos.

«Solo un hombre puede hacerlo», dijo John A. Cockerill, el director editorial del World.

«Muy bien», respondió Bly. «Que empiece el hombre y empezaré el mismo día para algún otro periódico y le venceré».

El 14 de noviembre de 1889, Nellie Bly se embarcó con destino a Inglaterra en un viaje que la haría una vanguardista para las mujeres. Llevaba una sola maleta que contenía ropa interior, artículos de tocador, cosas para escribir, una bata, un blazer, un termo y una taza, dos gorros, tres velos, pantuflas, pañuelos y una aguja con hilo. Rehusó a armarse.

A drawing of Nellie Bly (L) and Elizabeth Bisland (R), published in the Jan 1890 edition of ‘Frank Leslie’s Illustrated Newspaper’

Bly se enfrentó a muchos retos durante el viaje, en particular la sorpresa desagradable de que un periódico rival, el Cosmopolitan, hubiera encargado a Elizabeth Bisland intentar vencer a Bly. Bisland era otra periodista, y viajaba hacia el oeste en lugar de hacia el este como Bly. La competición generó más interés público en la historia, algo que era desesperadamente necesario, ya que las líneas de comunicación lentas dificultaban mantener a la gente actualizada.

Bly llegó a Nueva Jersey el 25 de enero de 1890, 72 días, 6 horas, 11 minutos y 14 segundos después de partir. A pesar del mal tiempo y una excursión adicional a visitar a Julio Verne, superó el tiempo de Bisland por cinco días y, lo que es más importante, el de Fogg por más de siete. La recibieron como una heroína.

Nunca habiendo fallado, no podía imaginar lo que significaba fracasar.

Nellie Bly

En 1895 se casó con el millonario Robert Seaman, un hombre cuarenta años su mayor. Por esa época, se jubiló del periodismo y la pareja compartió un matrimonio feliz hasta la muerte de Seaman en 1904, momento en el que Bly heredó su empresa manufacturera.

El deseo de Bly de reformar la sociedad le llevó a introducir varios beneficios para el personal allí, por ejemplo la asistencia médica y gimnasios. Desafortunadamente, esto supuso una carga para sus finanzas y acabó volviendo al periodismo.

Era una feminista apasionada y apoyó al movimiento sufragista. Además, cubrió la procesión a favor del voto femenino de 1913 (1913 Women’s Suffrage Procession). Con una presciencia increíble, predijo en su artículo, “Las sufragistas son superiores a los hombres”/“Suffragists Are Men’s Superiors” que no sería hasta 1920 cuando se permitiría que las mujeres pudieran votar en Estados Unidos. También informó desde el Frente Oriental durante la Primera Guerra Mundial, convirtiéndose en la primera mujer en hacerlo.

Nellie Bly murió de neumonía el 27 de enero de 1922. Su vida se dedicó a derribar barreras sociales, crear una nueva perspectiva sobre las mujeres y sus capacidades, y abrir camino para sus sucesoras en el periodismo.  Por encima de todo, quería marcar la diferencia en la vida de los demás; lo consiguió con mucho espíritu y corazón, y es por ello que merece un lugar entre tantas mujeres destacadas de la historia.

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