Marsha P. Johnson: El shot glass que se oyó en todo el mundo

Cada mes de junio, ciudades de todo el mundo se adornan con arcoíris y purpurina, sus calles se llenan de gente que lleva banderas en honor al Mes del Orgullo LGBTQIA+. Pero lo que ahora conocemos como una celebración del amor, la visibilidad y, sí, el orgullo no empezó como una fiesta.

Empezó como un disturbio. Y ese disturbio empezó con Marsha P. Johnson.

De hecho, se debate si Johnson estaba o no en el Stonewall Inn cuando los disturbios estallaron temprano en las primeras horas del 29 de junio de 1969. La propia Johnson afirmó que solo llegó a las 2 de la madrugada, cuando el edificio ya estaba en llamas. Sin embargo, otros informaron que ella lanzó un vaso de chupito contra un espejo, gritando «Ya tengo mis derechos civiles». Aún más dicen que en realidad Johnson lanzó un ladrillo al policía y ahora su legado en el colectivo LGBTQ+ es el de la mujer que lanzó el primer ladrillo en Stonewall.

Probablemente nunca sabremos la verdad con certeza. Lo que sí sabemos es que ella estuvo allí y, desde ese momento, su influencia marcó la dirección del movimiento LGBT.

Johnson, con su amiga íntima Sylvia Rivera


Como mujer pobre, negra, gay y transgénero, Johnson sabía mejor que nadie lo que era ser una marginada. No la aceptaban en la sociedad, incluso en el colectivo para el que luchó toda la vida, el que en ese momento estaba compuesto en su mayoría por gays y lesbianas blancos y cisgéneros. No fue bienvenida; ella no era como ellos.

Johnson afirmaba repetidamente que la ‘P’ de su nombre significaba “Pay It No Mind” («no le hagas caso»), un mantra llevó a lo largo de la vida. Cuando el comité gay y lésbico la prohibió a ella y a su amiga y compañera drag queen, Silvia Rivera, participar en el desfile del orgullo de 1973, su respuesta fue marchar al frente. Lo que sea que se vio obligada a enfrentar, Johnson lo enfrentó con su distintivo gracia y estilo.

La primera organización moderna para los derechos LGBT, llamada la Frente de Liberación Gay (Gay Liberation Front; GLF), fue fundada en los días posteriores a Stonewall por un pequeño grupo de individuos, entre ellos Marsha P. Johnson. Como dice el director David France, «Construyó las bases del movimiento. Ella era el arquetipo».

Su cara acabó haciéndose muy conocida en las calles de Nueva York, especialmente a lo largo de Christopher Street, donde se encuentra el Stonewall Inn. No era una cara que se podía olvidar. Johnson era conocida por su estilo extravagante; llevaba pelucas con flores, tacones altos rojos, bisutería y vestidos con lentejuelas. Formaron parte de su personaje de drag queen que llamó la atención de Andy Warhol, quien la incluyó en su portafolio de polaroid de 1975, llamado «señoras y caballeros».

¿Cuántos años le ha llevado a la gente darse cuenta de que todos somos hermanos y hermanas y seres humanos en la raza humana? Quiero decir, ¿cuántos años le toma a la gente ver eso? ¡Estamos todos juntos en esta carrera de locos!

Marsha P. Johnson, 1992

Aunque nunca se identificó como transgénero (el término no se usaba ampliamente en ese momento, con preferencia a palabras como travesti), Johnson es considerada la madre del movimiento trans. En 1972, ella y Rivera establecieron STAR (Street Transvestite Action Revolutionaries) que ayudó a personas trans y a las que no conformara con su género quienes estaban sin techo, a las drag queens y a los jóvenes LGBT.

Johnson era la “madre drag” de la Casa STAR y el alquiler se pagaba con el dinero que ella y Rivera ganaban como trabajadoras sexuales. Proporcionó comida, refugio, cuidado y apoyo, y probablemente salvó la vida de muchas personas LGBT al sacarlas de las calles.

También fue organizadora de ACT UP (AIDS Coalition To Unleash Power) durante los primeros años de la crisis del SIDA en Nueva York. Ella fue diagnosticada con VIH en 1990.

Marsha P. Johnson, fotografiada por Andy Warhol

Johnson tuvo dificultades con la falta de vivienda y problemas de salud mental, y fue víctima de abusos homofóbicos y transfóbicos. En el momento de su muerte en 1992, su entonces compañero de piso, Randy Wicker, la describió como en un estado frágil. No obstante, continuó con su activismo y fue un modelo de esperanza y pasión para la juventud gay de Nueva York hasta el final.


El cuerpo de Johnson fue encontrado flotando en el río Hudson en julio de 1992. La policía dictó que se suicidó pero muchos no están de acuerdo ya que sus amigos afirman que Johnson nunca fue suicida. En varias ocasiones, la gente ha intentado reabrir su caso e investigarlo como homicidio, especialmente después de que testigos se presentaran diciendo que habían visto a Johnson en apuros y siendo perseguida la noche de su muerte.

Al igual que la magnitud de su contribución a Stonewall, probablemente nunca sabremos la verdad. Su muerte fue un golpe para la comunidad LGBT, ya que perdió a uno de sus mayores líderes. Siguió una oleada de dolor y miles acudieron a recordar su vida.

Sin embargo, una cosa está fuera de toda duda. Marsha P. Johnson revolucionó el movimiento por los derechos de los homosexuales, y quienes tenemos la suerte de disfrutar de los derechos civiles LGBT le debemos mucho a su influencia.

Fuentes:

  • https://www.vogue.co.uk/arts-and-lifestyle/article/who-was-marsha-p-johnson
  • Morris III, Charles E., ‘Paying Mind to GLBTQ Pasts’ [Prestando atención a los pasados GLBTQ], QED: A Journal in GLBTQ Worldmaking, 1.2 (2014), v-vii
  • Reynolds, Daniel, ‘WHAT WOULD MARSHA P. JOHNSON DO?: Director David France and producer Sara Ramirez discuss why the story of an LGBT pioneer’s loss matters now.’ [¿QUÉ HARÍA MARSHA P. JOHNSON?: El director David France y la productora Sara Ramírez discuten por qué la historia de la pérdida de una pionera LGBT importa ahora.], Advocate, 1092 (1092), 29
  • France, David, dir., The Death and Life of Marsha P. Johnson [La muerte y vida de Marsha P. Johnson] (Netflix, 2017) <https://www.netflix.com/title/80189623> [accessed 23 August 2020]

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