Frida Kahlo: Pintando su propia realidad

Aunque su imagen es muy reconocible hoy en día, Frida Kahlo pasó su vida en relativa oscuridad. Bajo la sombra de su marido, el reconocimiento de Kahlo solo aumentó realmente en los años 70, cuando tanto el movimiento feminista como el chicano la elevaron como un icono. Sin embargo, aunque el rostro de Kahlo es bien conocido, algunos aspectos de su vida no lo son; su discapacidad suele pasarse por alto, al igual que su bisexualidad.

En 1913, Kahlo, de seis años, contrajo polio, una enfermedad incapacitante y a veces mortal. Tuvo la suerte de sobrevivir, per se quedó con una pierna deformada y escoliosis. También puede haber experimentado síndrome post-polio hasta los 20 años o más, que causa fatiga y dolor crónico.

‘La columna rota’, pintado por Kahlo en 1934

Este incidente fue sólo el comienzo de la desgracia de Kahlo. Una chica brillante, a los 15 años fue una de las 35 chicas (de un total de 2000 estudiantes) que fueron aceptadas en la prestigiosa Escuela Nacional Preparatoria en México. Su ambición era estudiar medicina, sin embargo, esos sueños se desmoronaron solo tres años después cuando sufrió un terrible accidente de tranvía, un suceso aún más trágico por el hecho de que no se suponía que estuviera en ese autobús. Ella, junto con su novio de ese momento, se bajaron de su autobús original para buscar su paraguas, y luego subieron a ese segundo autobús. Kahlo sufrió heridas en la columna vertebral, la clavícula, las costillas, la pelvis, el hombro, el abdomen, y el pie afectado por el polio fue aplastado. 

Sobre el accidente, escribió: «El tren aplastó el camión. Fue un choque extraño. No fue violento sino sordo, lento y maltrató a todos. A mí, mucho más».

Que sobreviviera al accidente fue un milagro, y sus heridas marcarían toda su vida. Sufría dolor crónico casi constantemente y necesitaba múltiples cirugías, la mayoría de las cuales fracasaron. Finalmente, en 1953 tuvo que amputarle la pierna derecha, y sufrió un aborto y abortos espontáneos.

Frida Kahlo, fotografiada por su padre, Guillermo Kahlo, en 1932

A pesar de todo, Kahlo mantuvo su carácter y aspecto vivos. El estoicismo y la dignidad que a menudo muestra en sus autorretratos se reflejaron en su vida real; solo quienes estaban más cerca de ella conocían la verdadera magnitud de sus luchas. Era una activista y feminista apasionada y participó en manifestaciones, incluida una contra la invasión de la CIA en Guatemala pocos días antes de su muerte. Apoyaba el comunismo, aunque también defendía el nacionalismo mexicano, hasta el punto de cambiar su año de nacimiento a 1910, año en que comenzó la Revolución Mexicana.

A lo largo de su vida, Kahlo acogió la idea de mexicanidad y el folclore mexicano inspiró muchos de sus cuadros. Además, rindió homenaje a su herencia mestiza (su madre era de ascendencia español e indígena) con su ropa, prefiriendo el traje de tehuana proveniente del Istmo de Tehuantepec en Oaxaca, la región natal de su madre. No siempre se vestía así; a veces prefería vestidos de estilo europeo o trajes de pantalón, pero sus elaboradas joyas y su ropa colorida forman la imagen que conocemos hoy en día.

Además de exhibir sus opiniones políticas, los cuadros de Kahlo estuvieron fuertemente influidos por su discapacidad. De hecho, si no fuera por su enfermedad de la infancia y posterior accidente, su obra no existiría en absoluto; durante la recuperación pasó horas pintando mientras estaba confinada en cama. Se convirtió en su propia musa; como ella decía, pintaba su propia realidad.

As well as showcasing her political views, Kahlo’s paintings were heavily influenced by her disability. In fact, were it not for her childhood illness and subsequent accident, her work would not exist at all; during her recovery, she spent hours painting while bed-bound. She became her own muse – as she called it, she was painting her own reality.

No estoy enferma, estoy rota… pero estoy feliz de estar viva mientras pueda pintar.

Frida Kahlo

Cuadros como Henry Ford Hospital y La columna rota muestran en gran medida la realidad de Kahlo. En este último, se la representa llevando un corsé metálico; Kahlo pasó gran parte de su vida con uno de estos debido a sus lesiones en la columna y el dolor de espalda.

También mostraba a menudo su angustia mental, como se muestra en Unos Cuantos Piquetitos. Muestra una escena de asesinato espeluznante, y el asesino se parece un montón al marido de Kahlo, Diego Rivera. Kahlo y Rivera tuvieron un matrimonio poco usual, viviendo en casas separadas (aunque unidas), y hubo infidelidades en ambos lados. La propia Kahlo tuvo relaciones con hombres y mujeres, entre ellos, según se dice, Josephine Baker, Georgia O’Keeffe y León Trotsky. Fue la aventura entre Rivera y la hermana menor de Kahlo lo que inspiró este cuadro y la pareja terminó divorciándose.

‘Unos cuantos piquetitos’, pintado por Kahlo en 1935

Kahlo cayó en una profunda depresión, otra enfermedad que la siguió toda la vida, y ella y Rivera se volvieron a casar en diciembre de 1940, apenas un año después del divorcio. También se vio profundamente afectada por la muerte de su padre en 1941, con quien tenido una relación íntima.

Mientras tanto, su condición física siguió empeorando. En 1944 sufría dolor continuo y pasó la mayor parte de su tiempo confinada a su hogar, La Casa Azul, sin compañía salvo su colección de mascotas. Una operación fallida en 1950 la dejó en silla de ruedas y le amputaron la pierna en 1953, lo que le provocó otro episodio de depresión y pensamientos suicidas. Estaba tan enferma que asistió a su primera y única exposición en una cama que le habían preparado en la galería.

‘Henry Ford Hospital’, pintado por Kahlo en 1932

El 12 de julio de 1954, Kahlo le regaló a su marido un anillo para su aniversario de bodas de plata, que estaba a más de un mes de llegar. Cuando le preguntó por qué, dijo, «Porque siento que te voy a dejar dentro de poco».

A la mañana siguiente, Kahlo estaba muerta, lo que llevó a algunos a especular que se suicidó en lugar de sufrir una embolia pulmonar, que figuraba como causa oficial de la muerte.

Pasarían veinte años antes de que Frida Kahlo se convirtiera en un nombre común, y aún hoy mucha gente solo conoce su rostro, no su historia. Aun así, vivió una vida extraordinaria y su fama actual está más que merecida. En una vida en la que se enfrentó a todos los obstáculos imaginables, Kahlo logró continuar con admirable determinación y crear un legado que durará muchos años más.

Fuentes:

  • https://www.biography.com/artist/frida-kahlo
  • Courtney, Carol A., Michael A. O’Hearn, and Carla C. Franck, ‘Frida Kahlo: Portrait of Chronic Pain’ [Frida Kahlo: Retrato del dolor crónico], Physical Therapy, 97.1 (2017), 90-96
  • Prasad, Aarathi, ‘Frida Kahlo: endurance and art’ [Frida Kahlo: resistencia y arte], The Lancet, 392.10153 (2018), 1105-1106
  • Francis, Alicea, ‘The Tortured Artist’ [La artista torturada], BBC History Revealed, 59 (2018), 55-61
  • Ankori, Gannit, Frida Kahlo, Critical Lives Series (London: Reaktion Books Ltd., 2013)

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