Phillis Wheatley – Una poeta revolucionaria

“Phillis Wheatley”, como la conocemos hoy, no existió hasta 1761, aproximadamente ocho años después de su nacimiento. La secuestraron de su hogar en África Occidental, probablemente el Senegal actual, y la trasladaron a Boston donde la compró John Wheatley como sirvienta personal de su esposa, Susanna. La nombraron por el barco de esclavos que la había transportado a América y, como era costumbre para los esclavos, le dieron el apellido de los Wheatley. Se olvidó su nombre de nacimiento y ni siquiera sabemos la fecha exacta de su nacimiento.

Sin embargo, el hecho de que sepamos de Phillis Wheatley hace que su vida sea una anomalía. La suya era una vida llena de tragedia y sufrimiento: incluso después de que le pusieron en libertad, tenía dificultades en ganarse la vida y al final murió en la pobreza, sola. Pero, pese a todo, logró dejar huella en el mundo y se convirtió en la primera afroamericana, la primera esclava y la segunda mujer en publicar un libro de poesía. 

Retrato de Phillis Wheatley, posiblemente de Scipio Moorhead

Wheatley fue tratado inusualmente bien para ser esclavo. John Wheatley era conocido como progresista en Boston, aunque hay que señalar que esto era claramente para la época, ya que seguía siendo propietario de esclavos. Sus talentos fueron rápidamente reconocidos por la familia y, por ello, bajo la tutela de Susanna Wheatley y sus hijos, recibió una amplia educación en teología, inglés, latín y griego. A los 12 años ya podía leer los clásicos en el idioma original e impresionó a unos académicos al traducir un pasaje de Ovid.

Wheatley empezó a escribir poemas en la adolescencia y inspirándose en influencias como Alexander Pope. Los Wheatley le excusaron de muchas (aunque no todas) de sus tareas de casa y a menudo la mantenían separada de los demás esclavos, supuestamente para fomentar sus habilidades, aunque un propósito secundario era moldearla a su gusto. Wheatley ya era una niña tímida; esto, junto con su vida en el hogar, evitó que fuera una amenaza para la familia Wheatley y para la comunidad blanca en general.

Una crítica académica común de la obra de Wheatley es que hay poca identidad. Wheatley rara vez escribió sobre la esclavitud, e incluso cuando lo hizo, fue en términos vagos. Parte de su poesía incluso refiere a África como una tierra profana, pero la educación de Wheatley debe tenerse en cuenta para una comprensión más completa de su perspectiva.

Fue secuestrada de su hogar a muy temprana edad y posteriormente criada con valores cristianos. Su separación de otros esclavos y su asistencia a eventos sociales blancos habrían oscurecido su visión de la relación entre negros y blancos. Además, su obra más temprana fue escrita cuando aún era esclava; Por tanto, no es algo sorprendente que escribiera como lo hizo.

Su primer poema publicado fue “On Messrs. Hussey and Coffin” (1767; en español: Sobre los señores Hussey y Coffin). Se trató de dos hombres que casi murieron ahogados en el mar y el poema apareció en el periódico Newport Mercury. Llegó la fama poco después de la publicación de “An Elegiac Poem, on the Death of the Celebrated Divine…George Whitefield” (1770; en español: Una Elegía, Dedicada a la Memoria del Gran Divino…George Whitefield), que es un homenaje a un predicador que pudo haber conocido personalmente. Fue distribuido como folleto en Boston, Filadelfia y Newport, y se publicó junto con el sermón en el funeral de Whitefield en Londres.

A los 18 años, Wheatley había escrito 28 poemas que ella y Susanna Wheatley intentaron publicar en los periódicos de Boston. Sin embargo, no estaban dispuestos a apoyar a Wheatley ya que era una mujer Negra y esclava, así que en 1771 viajó a Londres con el hijo de los Wheatley, Nathaniel. La alta sociedad británica se fascinó con ella, y Selina Hastings, condesa de Huntingdon, patrocinó la publicación de los poemas de Wheatley. Su libro, “Poems on Various Subjects, Religious and Moral” (en español: Poemas sobre Varios Asuntos, Religiosos y Morales) se publicó en Londres en el verano de 1773. 

Como prefacio del libro, hay una declaración firmada que confirma que Wheatley fue la autora de sus poemas. Algunos bostonianos dudaron que una esclava escribiera una poesía tan “excelente”, por lo que Wheatley tuvo que defenderse ante un tribunal compuesto de 17 hombres, entre ellos John Hancock. Ha habido cierto debate entre los estudiosos sobre si esta reunión llegó a celebrarse, pero la declaración es prueba de la necesidad de Wheatley de disipar dudas sobre su habilidad.

Después de la publicación de su libro, Wheatley fue puesta en libertad, en parte por petición de sus amigos en Inglaterra. Continúo escribiendo, y más de un tercio de sus poemas eran elegías a gente notable, amigos, e incluso a veces desconocidos.

Recuerden, cristianos, que los negros, negros como Caín, pueden ser refinados y unirse al tren angelical.

Phillis Wheatley, en su poema ‘On being brought from Africa to America’ (en español: Sobre haber sido traída de África a Estados Unidos)

Era una firme defensora de la independencia americana y publicó unos cuantos poemas sobre este tema. Dedicó varios al futuro presidente George Washington, e incluso envió uno de ellos al entonces general, que incitó un encuentro entre los dos en marzo de 1776.

Pero su buena suerte no duraba. Aunque era una mujer libre, el tiempo con los Wheatley le había propocionado una red de seguridad: su posición en el hogar significó que había estado protegida de la dura realidad de la vida de otros esclavos y de los problemas económicos de gente Negra en ese momento. Además, la emancipación de Wheatley fue seguida rápidamente por las muertes de Susanna y John Wheatley (1774 y 1778 respectivamente).

Estatua de Wheatley en el Boston Women’s Memorial, inaugurada en 2003

El 1 de abril de 1778, Wheatley se casó con John Peters, un hombre Negro libre que trabajaba como tendero. Los registros históricos lo muestran como un caballero inteligente que ejerció la abogacía, posiblemente como autónomo. Las aspiraciones de Peters eran grandes, pero no pudo encontrar trabajo porque las condiciones económicas durante la Guerra de Independencia eran especialmente duras para los Negros libres. La pareja cayó rápidamente en la pobreza y supuestamente quedó destrozada por la muerte de sus hijos, aunque la evidencia de algún niño es escasa.

Wheatley se vio obligada a trabajar como sirvienta en una casa de huéspedes, lo que empeoró su ya frágil salud. Margaretta Matilda Odella, una presunta descendiente de Susanna Wheatley, recordó que: «La mujer que se había mostrado honrada y respetada en presencia de los sabios y buenos…contaba las últimas horas de su vida en un estado de la más abyecta miseria, rodeada de una pobreza total».

Phillis Wheatley murió el 5 de diciembre de 1784 con unos 31 años. Su hijo pequeño murió poco después y fueron enterraron juntos. A la hora de su muerte, se encontraba sola y sin cuidado; su marido estaba encarcelado y quedaba poco de su fama previa; sus patrocinadores se habían negado a financiar un segundo libro de poesía. En los años posteriores a su muerte, Wheatley cayó cada vez más en el olvido, y solo recientemente su vida ha comenzado a salir a la luz de nuevo.

Fuentes:

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