Todos conocemos, y con razón, a Rosa Parks como una de las primeras voces del movimiento por los derechos civiles estadounidense durante los años 50. La suya es una de las pocas historias Negras que se cuentan a menudo en el aula; ciertamente, en la mía sí. Sin embargo, poca gente sabe que lo que el presidente Barack Obama llamó un «acto singular de desobediencia» fue en realidad todo lo contrario.
El 2 de marzo de 1955 en Montgomery (Alabama), Claudette Colvin regresaba a casa de la escuela. El autobús se llenó tanto que a Colvin, junto con otras cuatro mujeres Negras, se le pidió que se pusieran de pie. Tres se movieron al principio y la policía hizo que la cuarta, Ruth Hamilton, se moviera también. Colvin todavía se negó. Como consecuencia, la sacaron del autobús, la detuvieron y la llevaron a la cárcel de adultos a pesar de que tenía solo quince años en ese momento.
Esto ocurrió nueve meses antes del acto de Rosa Parks. Entonces, ¿por qué fue ella, y no Colvin, quien es recordada por iniciar el movimiento que llevó a la desegregación de los autobuses en Alabama?

A primera vista, parece difícil de entender. Colvin había estudiado mucho en el colegio, sacando mayormente sobresalientes, y dijo que quería llegar a ser presidenta algún día. Además, fue la primera. El suyo fue un acto histórico de valentía y desafío; parecería lógico que desencadenara el movimiento, especialmente cuando el líder de la NAACP Edgar Nixon y el abogado Fred Gray habían estado esperando una oportunidad para llevar la segregación de autobuses a los tribunales.
El problema era que Gray y Nixon necesitaban un ejemplo “ideal”, y decidieron que Colvin no lo era. En el momento del incidente, tenía 15 años que ya contaba en su contra: decidieron que era demasiado joven para que la tomaran en serio. Además, Colvin fue considerada demasiado impredecible y franca. Sus maestros le habían enseñado de la historia Negra, y de Harriet Tubman y Sojourner Truth, lo que motivó a Colvin a ser ruidosa sobre las injusticias que sufrió la comunidad Negra a diario.
La historia me mantuvo pegada a mi asiento. Sentí la mano de Harriet Tubman empujándome hacia abajo en un hombro y la de Sojourner Truth en el otro.
Claudette Colvin
Hablando de su decisión tras el evento, Colvin dijo que no había planeado protestar. Sin embargo, la mujer por la que le habían pedido que se pusiera de pie era joven y había toda una fila de asientos vacíos frente a Colvin en la que podría haberse sentado. Sin embargo, la ley en ese momento dictaba que los blancos ni siquiera podían compartir una fila con los Negros, diseñada para intentar imponer y adoctrinar la superioridad blanca. Así que Colvin no se movió, diciendo: «Pagué la tarifa. Es mi derecho constitucional». Supuestamente, fue arrestrada “a patadas y gritos” del autobús.
Durante el viaje a la cárcel, los policías hicieron comentarios sexuales sobre su cuerpo e repetidamente intentaron adivinar su talla de sujetador. Colvin estuvo aterrorizada durante las tres horas que pasó detenida y aun después de ser liberada temía repercusiones contra su hogar y su familia.
Aun así, la NAACP apenas la consideró. No ayudó que Colvin viniera de un barrio pobre y principalmente Negro, tampoco que quedara embarazada, posiblemente de un hombre casado. Rosa Parks era de clase media, de carácter amable, y era conocida e incluso respetada tanto por blancos como por Negros. Además, su piel era notablemente más clara que la de Colvin; era la persona “ideal”.
En el juicio de Colvin, fue acusada de violar las leyes de segregación, alterar la orden pública y un cargo falso de golpear y agredir a un agente de policía. Se declaró inocente pero aun así fue condenada y puesta en libertad condicional. Posteriormente, fue estigmatizada como alborotadora y fue obligada a abandonar los estudios. Luego, le resultó difícil encontrar y mantener un trabajo en Montgomery debido a la hostilidad, y terminó mudándose a Nueva York.
Su mayor impacto en el movimiento de derechos civiles puede ser su participación en el caso judicial de Browder v. Gayle. Colvin, junto con Aurelia S. Browder, Susie McDonald, Mary Louise Smith y Jeanetta Reese, quienes también se negaron a ceder sus asientos, actuaron como demandantes, aunque Reese se retiró debido a la intimidación de la comunidad blanca. El temor a que el propio caso de Parks quedara envuelto en el sistema judicial de Alabama llevó a Gray a acercarse a las cinco mujeres con la intención de llevar el caso directamente a los tribunales federales.
Fue un éxito. El caso llegó a los tribunales y, el 20 de diciembre de 1956, más de un año después del acto de Colvin, la Corte Suprema ordenó la desegregación permanente de los autobuses en el Estado de Alabama.

Después de la mudanza a Nueva York, Colvin mantuvo un perfil bajo en el movimiento. Las cosas eran diferentes en Nueva York, la mayoría no se preocupaban por los autobuses y se centraban en problemas económicos. Ha dicho que no está enfadada sobre la falta de reconocimiento que se le ha otorgado, y que reconoce que Rosa Parks fue la mujer correcta para dirigir el movimiento.
Aun así, «Me siento muy orgullosa de lo que hice», dijo. «Siento que lo que hice fue una chispa y prendió fuego».
Recientemente Colvin ha recibido más reconocimiento, aunque su nombre queda poco más que una acotación en la historia de Montgomery. Ahora tiene 85 años (a diciembre de 2024) y es una enfermera jubilada con domicilio en Nueva York. Vivió para ver los mismos cambios que ella misma inició siendo adolescente, trabajando como enfermera en Nueva York antes de jubilarse en 2004. Falleció en Texas el 13 de enero de 2026.
El 2 de marzo es el Día de Claudette Colvin en Montgomery (Alabama).
Fuentes:
- https://www.biography.com/activist/claudette-colvin
- https://www.bbc.co.uk/news/stories-43171799
- https://www.democracynow.org/2013/3/29/the_other_rosa_parks_now_73
- Abdulaleem, Maryan, ‘Before there was Rosa Parks, there was Claudette Colvin’ [Antes de Rosa Parks, estaba Claudette Colvin], New York Amsterdam News, 22nd January 2009, pp. 5/35