Miriam Makeba: Mama Africa

Titulada póstumamente por Nelson Mandela como «la primera dama de la canción de Sudáfrica», Miriam Makeba ha sido reconocida por haber traído la música africana a Occidente. Su música le valió el apodo de Mama Africa, especialmente entre otros africanos en la ciudad de Nueva York. Fue una activista activa contra el apartheid y a menudo utilizaba sus canciones para difundir la conciencia internacional, aunque sostenía que su música no era política.

Su nombre completo era Zenzile Miriam Makeba. Su madre le nombró por la palabra xhosa “unzenzile” que significa “tú te lo buscaste”, una cosa que su propia madre (la abuela de Miriam) solía murmurar durante su recuperación después de un parto difícil. No se esperaba que Miriam ni su madre sobrevivieran, pero, de alguna manera, ambas lo hicieron.

Makeba descubrió la música de niña cuando cantó en el coro de la iglesia y el coro de la escuela en Pretoria, donde recibió elogios por su talento. Cantaba en varios idiomas y años después dijo que aprendió a cantar en inglés antes de poder hablarlo. Además, provenía de una familia musical; su hermano mayor coleccionaba discos y le enseñaba a Miriam canciones, su madre tocaba varios instrumentos tradicionales y su padre tocaba el piano.

Trágicamente, el padre de Miriam murió cuando ella tenía seis años, lo que, de adolescente, le obligó a buscar trabajo. Hizo trabajo doméstico y fue una niñera, a pesar de su carácter tímido. Se casó con su primer marido a los 17 años y tuvo con él su única hija, llamada Bongi. Su marido, supuestamente violento, la dejó tras dos años, poco después de que a Makeba le diagnosticaran cáncer de mama. Superó esta enfermedad y, una década después, también superó el cáncer de cuello uterino.

Empezó la carrera en la música con un grupo amateur masculino llamado los Cuban Brothers. Dentro de poco se convirtió en la vocalista principal (y la única mujer) en el grupo los Manhattan Brothers, la mejor compañía musical de Sudáfrica de los años 50. También se unió a las Skylarks, una groupo exclusivamente femenino, en 1956, pero no recibió regalías por su trabajo con ellas.

Miriam Makeba en 1969

Fue durante una actuación con los Manhattan Brothers cuando Makeba conoció a un joven Nelson Mandela. Él luego dijo que sabía que ella «iba a ser alguien». Tenía razón.

Aunque cantar la hizo vuelto famosa en Sudáfrica, la fama internacional llegó de una fuente completamente distinta. Hizo un cameo de solo cuatro minutos en la película antiapartheid de Lionel Rogosin, Come Back, Africa, en el que cantó dos canciones. A pesar de aparecer en pantalla solo un corto periodo, Makeba causó una gran impresión en el público y fue trasladada en avión para asistir al estreno en el 24º Festival de Cine de Venecia.

Comenzó a viajar para actuar. Conoció al cantante estadounidense Harry Belafonte en Londres, quien la adoptó como su protegida. Con él, realizó sus primeras grabaciones en solitario, incluyendo “Pata Pata” y una versión de “Qongqothwane”, una canción tradicional xhosa que había cantado con las Skylarks. En inglés se llama “The Click Song” por los distintivos chasquidos de la lengua xhosa, ya que los occidentales no podían pronunciar el título original. Makeba debutó en Estados Unidos el 1 de noviembre de 1959 ante una audiencia televisiva de 60 millones. Sin embargo, a pesar de su creciente éxito, seguía experimentando inseguridad financiera y tuvo que trabajar como niñera.

En 1960, ocurrió la matanza de Sharpeville en Sudáfrica, durante la cual dos de los tíos de Makeba fueron asesinados. Poco después, murió su madre pero Makeba no pudo volver para el funeral porque su pasaporte sudafricano había sido cancelado. Ella (y su hija, que más tarde se uniría a Makeba en Estados Unidos) vivirían en el exilio durante tres décadas más.

El incidente supuso un momento decisivo para Makeba; se volvió más concienzuda políticamente y utilizó su música para denunciar el apartheid. Como resultado, sus canciones fueron prohibidas en Sudáfrica y su ciudadanía fue revocada, aunque a lo largo de su vida se le concedió la ciudadanía honoraria en diez países diferentes.

Hay tres cosas con las que nací en este mundo, y hay tres cosas que tendré hasta el día en que muera: esperanza, determinación y canción.

Miriam Makeba

Participó en activismo en toda Europa y Estados Unidos, involucrándose en el Movimiento de Derechos Civiles de Estados Unidos y testificando dos veces en la ONU contra el apartheid. Junto a amigas como Nina Simone, Makeba formó parte de un colectivo de mujeres Negras que combinaron música con activismo por los derechos civiles.

En 1966, Makeba y Belafonte recibieron el premio Grammy de mejor grabación folk por su álbum “An Evening With Belafonte/Makeba”. El álbum se centraba en la lucha de sudafricanos Negros bajo el apartheid y el uso de letras en suajili, xhosa y sesoto creó una imagen de Makeba como una representación “auténtica” de África. Sin embargo, poco después Makeba y Belafonte dejaron de grabar juntos por una discusión. 

La carrera de Makeba en Estados Unidos declinó tras su tercer matrimonio con el activista Negro Stokely Carmichael en 1968. Como resultado, aceptó la ciudadanía guineana que le ofreció el presidente Sékou Touré y se estableció en Guinea una vez prohibida regresar a Estados Unidos. Más tarde se mudaría a Bélgica tras la muerte de su hija, ya separada de Carmichael y con sus dos nietos bajo su cuidado.

Miriam Makeba con Nelson Mandela

Continuó actuando y de gira por Europa y, cada vez más, por África, a medida que los países se independizaban de las potencias coloniales europeas. También continuó su activismo y, en 1976, interpretó una canción llamada «Soweto Blues», llamada así por el levantamiento de Soweto durante el cual murieron cientos de escolares. Esta canción se convirtió en un elemento básico de sus conciertos y fue alabada por sus «letras abrasadoras y rectas».

Makeba regresó a Sudáfrica en 1990 tras la liberación de Nelson Mandela de la cárcel. Actuó allí por primera vez desde su exilio al año siguiente. Durante las décadas siguientes, volvió a actuar y actuó regularmente por todo el mundo. En Sudáfrica, trabajó estrechamente con la Primera Dama para ayudar a niños y personas con discapacidad, y fundó el Makeba Centre for Girls, un orfanato.

Actuó hasta su fallecimiento en 2008. Su influencia en la política y la música no puede ser subestimada, y ha pasado a la historia como, según la historiadora Jacqueline Castledine, una de las «voces más firmes a favor de la justicia social».

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