El nombre de la reina Nefertiti parece haber sido muy acertado, ya que el descubrimiento del ahora icónico busto en 1912 la elevó a la posición de una de las mujeres más bellas que jamás haya vivido. Literalmente significa «la bella ha llegado»; a Nefertiti se está considerada como la cumbre de la belleza femenina, pero un examen detallado de su vida —lo poco que sabemos— revela que era mucho más que un rostro bonito. Era excepcionalmente poderosa para una mujer en aquella época y reinó junto con su marido, Akenatón (Amenhotep IV) durante el período más rico del Antiguo Egipto.
Apenas sabemos nada de los primeros años de Nefertiti, aunque hay dos teorías principales sobre sus orígenes. Una es que era hija de una cortesana y el futuro faraón Ay; la otra es que no nació en Egipto, sino que era una princesa de Mitani en la actual Siria que fue enviada a casarse con el futuro Amenhotep IV. Es probable que Nefertiti tuviera entre 14 y 15 años cuando se casaron, posiblemente antes del inicio del gobierno de Amenhotep hacia el 1353 a.C.

Hay razón para creer que la relación entre Nefertiti y Amenhotep era verdaderamente cariñosa, inusualmente para la época. Él la nombró la “Gran Esposa Real” y le concedió otros títulos como “Señora de las Dos Tierras”, “Señora de Gracia” y “Grande de Alabanzas”. Amenhotep le dedicó un templo y las representaciones de la pareja frecuentemente les muestran ser cariñosos, por ejemplo besándose en público. Una posible razón de ese cariño es que, en la primera década de su matrimonio, Nefertiti tuvo seis hijas; su fertilidad se enfatiza claramente en tallas y obras de arte.
Sin embargo, no era solo la esposa del faraón. A menudo se la representa realizando deberes reales como dirigir la oración, y unos trozos recuperados de Karnak y Hermópolis Magna le muestra aniquilando a los enemigos de Egipto.
Nefertiti se volvió aún más poderosa cuando su marido formó el culto a Atón en el quinto año de su reinado, cambiando oficialmente su nombre a Akhenatón. Este movimiento cambió la religión de Egipto de politeísta a una monolatría: la creencia que muchos dioses existen pero solo se puede adorar a uno (en este caso Atón). La capital se trasladó de Tebas a Amarna, poniendo distancia física entre su religión y la antigua.
La opinión pública no siempre cayó a favor de Akhenatón, pero Nefertiti lo apoyó y ella también alteró su nombre para reflejar los nuevos cambios. Ahora era conocida como «Neferneferuaten Nefertiti», que significa «maravillosa es la belleza de Atón, la bella ha llegado».
Todavía existen muchas imágenes de Nefertiti de esta época, una cantidad sorprendente dado lo poco que realmente sabemos de su vida. Esto se debe a que Akhenatón declaró que la única manera en que los ciudadanos podían adorar a Atón era a través de él mismo y Nefertiti, y prohibió los ídolos de Atón. Esto llevó a que los relieves tallados en la pared se naturalizaran más, representando a la familia real en lugar de imágenes idealizadas de deidades. En ellas, Nefertiti aparece como una mujer con gran poder; de hecho, es casi como si Akenatón se hubiera esforzado por mostrarlos como iguales.
Era la Cleopatra de su época. Igual de hermosa, igual de rica e igual de poderosa, si no más poderosa.
Michelle Moran, autora, sobre Nefertiti
Esto sugiere que Akhenatón quería que su “Gran Esposa” fuera recordada como una parte principal de su reinado. Esto lo respalda aún más por el hecho de que suele llevar su famoso tocado azul: una corona de faraón. Para el duodécimo año del reinado de Akenatón, parece que Nefertiti fue elevada a corregente, disfrutando de un poder inimaginable.
Sin embargo, alrededor del año 12, Nefertiti desaparece del registro histórico. La evidencia reciente sugiere que sobrevivió hasta al menos el decimosexto año del reinado de Akhenatón, pero aún existe una gran especulación sobre lo que realmente le pasó.
Una teoría popular y creíble dice que sobrevivió a su marido y pasó a gobernar sola como Neferneferuatón. Alguna especulación va un poco más allá y sugiere que, al igual que Hatshepsut, se puso una personalidad masculina y se convirtió en Semenejkara, un faraón de corta duración de los finales de la dinastía XVIII. Sin embargo, la evidencia de esta última teoría es polémica.

Se desconoce mucho de Nefertiti, incluso su lugar de descanso final. Se han propuesto muchas posibilidades; Joann Fletcher de la Universidad de York sugiere que una momia conocida como la “Younger Lady” (la Dama Joven), que ahora yace en el Museo Egipcio de El Cairo, podría ser Nefertiti. Una teoría más reciente plantea que en realidad descansa en una tumba oculta pegada a la de Tutankamón. Hasta ahora, ninguna ha resultado concluyente.
La única certeza de Nefertiti es cómo era, gracias al famoso busto que actualmente se ubica en el Neues Museum de Berlín (Egipto ha exigido repetidas veces que se devuelva el busto; lamentablemente se les ha negado). El cuello esbelto, los pómulos marcados y la simetría casi perfecta la consolidan como una de las mujeres más hermosas que jamás haya pisado la tierra.
¿A que sí?
Pues, en realidad, unas recientes TAC han revelado que el escultor real, Tutmose, tapó una imagen un poco menos favorecedora de la reina con arrugas alrededor de los ojos y bultos en la nariz. Es posible que fuera, por así decirlo, «airbrushed».
Pero la verdad es que no importa. Como se ha demonstrado, Nefertiti era una mujer extraordinariamente poderosa, quizás la más poderosa del Antiguo Egipto. Ahora es una de las figuras más reconocibles del mundo antiguo además de una de las más misteriosas. Puede que nunca sepamos toda la verdad pero una cosa es segura: seguirá fascinando, y la búsqueda de ella continuará muchos años más.
Fuentes:
- Wilkes, Jonny, ‘Secrets of Egypt’s Lost Queen’ [Los secretos de la reina perdida de Egipto], BBC History Revealed, 33 (2016), 71-75
- Nefertiti – Queen, Bust & Death – Biography
- Nefertiti | Biography, Reign, & Facts | Britannica