Ada Blackjack sabía que la expedición en la que iba a embarcarse era peligrosa. No medía un metro y setenta, delgada, aterrorizada de los osos polares, y sin habilidades prácticas de supervivencia, era la menos probable exploradora del Ártico que uno pudiera imaginar. Pero también era madre con un hijo enfermo, Bennett, quien necesitaba desesperadamente tratamiento hospitalario que Blackjack no podía pagar: los 50 dólares al mes que le ofrecían eran demasiado buenos para ser verdad, y desde luego demasiado buenos para rechazarlos. Así que dejó a su hijo en un orfanato y se marchó con cuatro jóvenes blancos bajo garantías de que otras familias inupiat se unirían y que los suministros serían abundantes. Pero no llegaron otras familias y los suministros pronto se agotaron. Cuando llegó un equipo de ayuda dos años después de que el quinteto partiera, la única persona que quedaba viva era Ada Blackjack.
Blackjack nació en 1898 y se crió metodista por tanto, las habilidades de supervivencia ártica que muchos otros iñupiat aprendieron no se consideraron necesarias para que ella las aprendiera. Sin embargo, sabía hablar inglés, limpiar, cocinar y coser. Para 1921, Blackjack era una madre soltera indigente, luchando por ganarse la vida después de que su marido abusivo la abandonara. Cuando un barco llamado el Victoria llegó a Nome (Alaska) en busca de una nativa de Alaska que hablara inglés para trabajar como costurera, Blackjack no tuvo más remedio que unirse.
El 9 de septiembre de 1921, el Silver Wave partió de Nome en el viaje hacia la isla de Wrangel, con Blackjack a bordo. La acompañaban:

- Allan Crawford, el líder del equipo, a pesar de tener solo 20 años;
- Frederick Maurer, un explorador relativamente experimentado de 28 años;
- Milton Galle, el recluto más joven a los 19 años;
- Lorne Knight, de 28 años, también con cierta experiencia en expediciones;
- Vic, el gato del barco, que también sobrevivió a Wrangel con Blackjack
Curiosamente, el hombre que organizó la expedición, Vilhajalmur Stefansson, no se unió y, de hecho, nunca tuvo intención de hacerlo. Es posible que hubiera sido muy diferente si él se hubiera unido, ya que era un explorador célebre y ya había ido a la isla de Wrangel (al igual que Maurer, en la misma expedición).
Aun así, el equipo solo había sido equipado con provisiones para seis meses, que, supuestamente, podrían durar dos años si era necesario. Sin embargo, ni siquiera intentaron a racionar, dando por hecho que el suministro aparentemente interminable de caza silvestre de la isla los mantendría a flote (y esperando que un buque de socorro los reabasteciera en el verano).
Estaban equivocados. Conforme se acercaba el invierno de 1922, disminuyeron las oportunidades para cazar hasta el punto de ser casi inexistentes, y el buque de socorro, el Teddy Bear, se había visto obligado a volverse. El estado de ánimo en el campamento empezó a amargarse y Blackjack pareció arrepentirse de su decisión. Los hombres se volvieron enojados con ella y Knight escribió: «NO es gracioso que los cuatro tengamos a una mujer tonta aullando, negándose a trabajar y comiendo toda nuestra buena comida».

Sin embargo, es difícil culpar a Blackjack por su estado de ánimo angustiado. Sin duda estaba desesperada por volver con su hijo, y cuesta creer que los hombres no estuvieran tan frustrados como ella.
En enero de 1923, Knight estaba gravemente enfermo con escorbuto no diagnosticado y todos los miembros de la expedición se debilitaban cada vez más. Sin otra opción, Crawford, Maurer y Galle partieron juntos sobre el mar helado en un intento desesperado de buscar ayuda. Nunca les volvieron a ver.
Blackjack se sentía muy triste sobre la pérdida de Galle en particular, ya que él había sido amable con ella. Ahora a solas con Knight, Blackjack se vio obligada a enseñarse a sí misma las habilidades que necesitaba para cuidar de Knight y mantenerse viva. Según el Los Angeles Times en 1924, era «a la vez, doctora, enfermera, compañera, criada y cazadora». Knight no era un paciente agradecido e insultó repetidamente a Blackjack, incluso le tiró libros y le criticó por no proveer buena carne, lo que para nada era la culpa de Blackjack.
Aun así, Blackjack hizo lo mejor que pudo, a pesar de enfermarse ella misma. Knight murió el 23 de junio de 1923 y, temiendo que ella también muriera, Blackjack anotó la fecha para que un posible equipo de rescate la encontrara. Demasiado débil para enterrarlo, dejó el cuerpo de Knight en el saco de dormir y construyó una pared de cajas para protegerlo de los animales y el clima. Se quedaba allí hasta la llegada de los rescatadores unos meses después.
Nunca se para a pensar en lo difícil que es para las mujeres ocupar el lugar de cuatro hombres, trabajar la carpintería y buscar algo de comer para él, atenderle y sacar el shiad [mierda] por él.
Ada Blackjack en su diario, quejándose del trato que Knight le dio durante su enfermedad
Menos la gata Vic, Blackjack estaba completamente sola y hubiera sido fácil rendirse. Sin embargo, Bennett le estaba esperando así que siguió adelante. Tras la muerte de Knight, algunos animales comenzaron a regresar a la isla y, gracias a sus nuevas habilidades de caza y trampa, Blackjack pudo sobrevivir.

El buque de rescate, el Donaldson, llegó el 20 de agosto de 1923. En el primer momento, Blackjack creyó que era «un pato, o algo así» pero cuando por fin se dio cuenta de que su calvario había terminado, se puso a sollozar. De la isla trajo fotografías, su propio diario junto con el de Knight y fragmentos del diario de Galle (Maurer, Crawford y Galle habían desaparecido con los suyos cuando intentaron cruzar el hielo), quince pieles de zorro que vendió por 38 dólares cada una, y Vic.
Desafortunadamente para Blackjack, aunque había sido rescatada, sus dificultades no habían terminado. Apodada la «mujer Robinson Crusoe», se vio envuelta en una tormenta mediática que odiaba. Además, Stefansson y otros se beneficiaron de vender la historia, pero Blackjack no recibió regalías y siguió en la pobreza, especialmente después del nacimiento de su segundo hijo, Billy, y su relación con el padre se rompió.
También se inició una campaña de difamación contra ella, sugiriendo que había descuidado deliberadamente a Knight durante su enfermedad en favor de sí misma. Blackjack manejó el incidente con gracia y con calma e indiscutiblemente refutó las acusaciones. Incluso los padres de Knight la apoyaron y el padre escribió «Todavía mantengo que Ada Blackjack era una verdadera heroína y que no hay nada que justifique la más mínima creencia de que no hizo por Lorne todo lo que pudo hacer».
Blackjack sufrió problemas financieros el resto de su vida, y una vez más se vio obligada a acoger a Bennett y ahora a Billy en un hogar durante nueve años. Pasó sus últimos años en Alaska trabajando como pastora de renos, y concedió una entrevista más a petición de Billy. Cuando le preguntaron si solía pensar en su experiencia en la isla Wrangel, Blackjack respondió: «No puedo pensar en otra cosa».
Ada Blackjack murió en 1983, a los 85 años, cayendo rápidamente en el olvido. Fue enterrada junto a Bennett, quien la había precedido en la muerte por una década.
Fuentes:
- Inside Ada Blackjack’s Incredible Solo Arctic Survival Story (allthatsinteresting.com)
- Ada Blackjack, the Forgotten Sole Survivor of an Odd Arctic Expedition – Atlas Obscura
- Ada Blackjack: How The ‘Female Robinson Crusoe’ Escaped Death In The Arctic – HistoryExtra
- Jones, H.G., ‘Ada Blackjack and the Wrangel Island Tragedy, 1921-1923’ [Ada Blackjack y la tragedia de la isla de Wrangel, 1921-1923], Terrae Incognitae, 31.1 (1999), 91-102