Cuando estaba eligiendo los dos temas potenciales para la tésis, me encontré luchando por una segunda opción. Estaba tan decidida a mi primera opción que no podía imaginar dedicar tanto tiempo a otro tema. Hasta que recordé un ensayo que había escrito el año pasado sobre una mujer nahua conocida como la Malinche, la hija de un cacique azteca que es considerada traidora o traicionada por su papel en la Conquista de México.
Una búsqueda reveló que la Malinche no es la única mujer en la historia y el folclore latinoamericano que ha sido usado para oprimir a las mujeres. Quizá ya hayáis oído hablar de la Llorona como objeto de múltiples películas de terror de calidad variable; a menudo confundida con la Malinche, se la ve como una madre asesina que abandonó y descuidó a sus hijos. Finalmente, tenemos a la Virgen de Guadalupe, a menudo presentada como un contraste con las otras dos en una dicotomía puta/virgen: ella es el modelo de cómo debe ser y actuar una mujer.
Históricamente, estos tres arquetipos femeninos han sido representados a través de una lente patriarcal para limitar la voluntad corporal y sexual de las chicanas. Sin embargo, recientemente ha habido una resistencia del feminismo chicana para reclamar estas figuras y un cambio hacia entenderlas, no como traidoras y víctimas, sino como sobrevivientes.
Por supuesto, como estoy segura de que ya se puede notar, hay tanto que decir sobre este tema que un artículo breve como este apenas puede abordarlo. No obstante, aunque no voy a escribir mi tésis sobre estas mujeres, ha dado lugar a una investigación fascinante, y me sentí obligada a compartirla aquí.
En el centro de las representaciones de la Malinche, la Llorona y la Virgen es el concepto de la maternidad. La Malinche es ‘la madre sexual’, la madre de mestizo y de México, y un símbolo de violación y conquista. La Llorona es ‘la madre asesina’, una figura mítica cuya historia sirve de advertencia a los niños. La Virgen es ‘la madre virgen’, la buena homóloga de la Malinche y la mujer mexicana ‘perfecta’. En este artículo, quiero intentar dar un breve resumen de cómo sugieron estos arquetipos y cómo las chicanas han empezado a deconstruirlos y reinterpretarlos.
La Malinche: ¿Traidora o traicionada?
Alternativamente conocida como Doña Marina o Malintzin, la Malinche fue una figura histórica que desde entonces ha estado estrechamente vinculada al folclore mexicano. De niña, fue una de las veinte mujeres nahua que fueron entregadas a los españoles como esclavas, posiblemente con la ayuda de su propia familia. Era inteligente y poseía un gran don para los idiomas, lo que, una vez descubierto, la llevó a actuar como intérprete de Hernán Cortés. Más tarde se convirtió en su amante y tuvo a su hijo, Martín, supuestamente el primer mestizo.

Los relatos contemporáneos tanto de Bernal Díaz del Castillo como del propio Cortés indican que el papel de Malinche en la conquista fue mayor que el de una mera traductora. Según Cortés, «Después de Dios, debemos esta conquista de la Nueva España a Doña Marina», y del Castillo siempre habla de ella con gran respeto. Además, y muy importante, los relatos indígenas muestran un respeto similar hacia Malinche, refiriéndose a ella con el honorífico ‘-tzin’ agregado a su nombre. Parece que Malinche tenía poca mala voluntad hacia su pueblo y, de hecho, intentó ayudarlos a pesar de que había sido sometida a esclavitud y violación.
Al leer la historia de la Malinche, me resulta fácil sentir simpatía hacia ella. Sin embargo, el legado de la Malinche es el de ‘la Chingada’, o, como la ha descrito T. R. Fehrenbach, «la traidora étnica suprema». Incluso hoy, la palabra ‘malinchista’ se utiliza para describir a quienes se considera que niegan su patrimonio cultural, y también se ha utilizado cada vez más en referencia a las feministas chicanas, que fomentan una interpretación diferente de la Malinche.
Quieren verla, no como la víctima pasiva que, sin embargo, ayudó a provocar la caída de su propia cultura, sino como una mujer que se adaptó para que tanto ella como su pueblo pudieran sobrevivir de alguna manera u otra. Las pruebas muestran que el talento de Malinche para la diplomacia salvó vidas; en vez de echarla la culpa de la conquista de México, creando así la responsabilidad de que las mujeres sean la perfecta moral rectora de la sociedad, debe ser elogiada por cómo se adaptó y resistió cuando su vida cambió de manera drástica.
Las chicanas han reclamado a la Malinche como una de ellas. Era una mujer compleja, atrapada entre cultura y obligada a elegir, y no debería ser juzgada por esas decisiones.
La Llorona: La leyenda

Se cuenta la leyenda de la Llorona a través del mundo hispánico, usada a menudo para asustar a los niños y hacer que se comportaran. Como es común en este tipo de historias, la narrativa varía, pero el consenso general es que fue una mujer que ahogó a sus dos niños de rabia tras descubrir que su rico marido le iba a dejar por otra mujer. Inmediatamente se arrepiente del acto pero no es capaz de salvar a sus hijos, por lo que se ahoga, y su espíritu está maldito a vagar para siempre.
Los orígenes de La Llorona probablemente sean prehispánicos, ya que se le ha vinculado a Cihuacōātl en la mitología azteca, un grupo de diosas de la maternidad y la fertilidad. Sin embargo, la primera referencia publicada a ella se encuentra en un soneto del siglo XIX de Manuel Carpio. Curiosamente, el poema no menciona el infanticidio, sino que trata de una mujer que fue asesinada por su marido.
La versión de la historia de la Llorona que se cuenta depende del mensaje que el narrador quiere expresar. Además de una advertencia para los niños, ha sido utilizado como advertencia para mujeres pobres, diciéndoles que no se casen fuera de su clase social; ha sido una condena a la sexualidad femenina, una demostración de la ‘mala’ madre que abandona a sus hijos en favor de pasar un buen rato.
La Llorona es un cuento que se basa en una lógica patriarcal, que las feministas chicanas han comenzado a rechazar en los últimos años. Escritoras como Ana Castillo y Sandra Cisneros se niegan a transmitir la historia, y en su lugar optan por simpatizar con las dejadas cuyos cuentos están, según Cisneros, ocultados por la leyenda de la Llorona.
La Virgen de Guadalupe: La mujer pura

Hoy en día la Virgen existe como una mezcla sincrética de diosas madres de la mitología azteca y la Virgen María católica. En oposición a la Malinche y al malinchismo, la Virgen representaba la pureza, utilizada para imponer el marianismo, un modelo de la mujer ideal basado en la humildad y la abnegación.
Ella es el estándar imposible al que se espera que se ajusten tantas mujeres en todo el mundo hoy en día. Especialmente en la cultura chicana, es un espejo para las chicanas, una figura a través de la cual deben evaluarse a sí mismas y su comportamiento.
La Virgen —madre, virgen, sumisa, obediente— es la mujer mexicana ‘perfecta’. Es un arquetipo dañino para las mujeres, por lo que las feministas chicanas han presionado para reclamarla como propia. Ahora, las artistas la usan como símbolo de resistencia y empoderamiento, remotándose a sus raíces aztecas; las diosas de las que provenía eran adoradas como poderosas e independientes.
Al hacer las paces con los estándares imposibles, y al representar a la Virgen como una mujer humana, las chicanas han llegado a entenderla, eliminando así el poder que tiene la versión patriarcal de su historia.
La gente chicana tiene tres madres. Las tres son mediadores: Guadalupe, la madre virgen que no nos ha abandonado, la Chingada (Malinche), la madre violada a la que hemos abandonado, y la Llorona, la madre que busca a sus hijos perdidos y es una combinación de las otras dos… En parte, la verdadera identidad de las tres ha sido subvertida: Guadalupe para hacernos dóciles y duraderas, la Chingada para hacernos avergonzar de nuestro lado indio, y la Llorona para hacernos sufrir
Gloria Anzaldúa, feminista y escritora chicana, en ‘Borderlands/La Frontera: The New Mestiza’
Fuentes:
- The origin of La Llorona, La Malinche, and La Virgin de Guadalupe (nuestraverdad.com)
- Esquibel, Catrina Rueda, With Her Machete in Her Hand: Reading Chicana Lesbians [Con su machete en la mano: Leyendo a lesbianas chicanas], (Texas: University of Texas Press, 2006)
- Alarcón, Norma, ‘Traddutora, Traditora: A Paradigmatic Figure of Chicana Feminism’ [Traddutora, Traditora: Una figura paradigmática del feminismo chicana], Cultural Critique, 13, 1989, 57–87